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Fotografía tomada por Francisco Chávez (2026)

Por: Melanie Escalante Góngora

Este ensayo fotográfico reúne una serie de imágenes tomadas en el Mercado de Sonora, donde los accesorios espirituales forman parte de la vida cotidiana de quienes los portan.

Entre los pasillos del mercado, los objetos no sólo se venden o se usan, también cuentan historias. En el cuello, las muñecas o escondidos entre la ropa se encuentran amuletos, medallas, dijes y pulseras que acompañan a las personas en su día a día.

Aunque suelen asociarse con la fe o la protección, estos elementos también participan en la construcción de la imagen personal. Así como una prenda, un peinado o un color comunican algo sobre quien los usa, los accesorios religiosos y espirituales hablan de creencias, afectos e identidades.

Por lo tanto, la relación entre cuerpo, objetos y significado no es algo nuevo. Debido a que a lo largo de la historia, distintas culturas han atribuido a las joyas y materiales un valor que va más allá de lo estético. Metales, piedras y amuletos han sido vinculados con protección, poder o sanación, funcionando al mismo tiempo como ornamento y símbolo. En el arte religioso, por ejemplo, los adornos en imágenes sagradas no sólo representaban devoción, sino también jerarquía, estatus y formas de representación visual.

En México, estas prácticas se han transformado dentro de la religiosidad popular. Figuras como la Virgen de Guadalupe, San Judas Tadeo o la Santa Muerte forman parte de un imaginario cotidiano donde lo espiritual se expresa fuera de lo institucional. Sus símbolos se manifiestan en objetos personales, en el espacio público y en el cuerpo mismo, resignificándose constantemente.

De este modo, la moda, entendida como un sistema cultural, también se relaciona con estas prácticas. Más allá de la ropa o las tendencias, funciona como un lenguaje que comunica identidad, pertenencia y contexto social. En ese sentido, lo que se porta cerca del cuerpo no es únicamente decorativo, también es una forma de expresión.

Dicho esto, las fotografías de este ensayo buscan observar esa relación entre moda e identidad a través de pequeños accesorios. Cada uno representa una decisión individual: una forma de recordar, protegerse, agradecer o expresar una creencia. Son objetos que adornan el cuerpo, pero también comunican quiénes somos y qué historias llevamos con nosotros.

En el Mercado de Sonora, estos elementos muestran que la moda no siempre sigue las pasarelas. A veces nace de las creencias, de las tradiciones y de aquello que las personas deciden portar todos los días como parte de sí mismas.

  1. Nudo de bruja: protección cotidiana. 

El nudo de bruja es uno de los amuletos que pueden encontrarse entre los puestos del Mercado de Sonora. Asociado con la protección y el resguardo espiritual, forma parte de las creencias cotidianas de quienes lo portan e integran a su vida diaria.

“Siempre lo he usado. No me lo quito. En luna llena lo cargo”, explica una trabajadora del Mercado de Sonora. Este collar no sólo funciona como un amuleto de protección, sino también como un accesorio que forma parte de su vida cotidiana, su vestimenta y las creencias que la acompañan día a día.

El ojo turco es uno de los símbolos de protección más populares dentro del mercado. Utilizado para repeler energías negativas y atraer buena fortuna, este accesorio forma parte de la vida cotidiana de muchas personas que encuentran en él una mezcla entre creencia, protección y estilo personal.

“Es una protección, pero también es algo de moda. Busco que se vea bonito, que se vea fashion”, explica un santero del Mercado de Sonora mientras muestra el ojo turco que porta. Consagrado dentro de la religión yoruba y dedicado a realizar limpias espirituales, lo utiliza como protección contra las energías negativas y la mala vibra de su trabajo diario. Al mismo tiempo, lo incorpora a su vestimenta como un accesorio que complementa su imagen personal, alejándose de estereotipos sobre las prácticas espirituales.

 

 

 


 

 Entre los accesorios religiosos que pueden encontrarse en el mercado, la cruz continúa siendo una de las expresiones de fe más reconocibles en México. Más allá de los espacios de culto, la religiosidad también se manifiesta en las prendas y objetos que acompañan la cotidianidad. Mientras uno de los vendedores sostenía una cruz para la fotografía, compartió la importancia de este símbolo, presente en la vida de muchas personas como un acto de devoción. Utilizada como expresión de protección y fe, la cruz se integra a la vestimenta e identidad de quienes la portan.

Entre los símbolos de fe que pueden encontrarse en el mercado, la figura de San Judas Tadeo destaca como una de las más presentes en la vida cotidiana de quienes lo portan. Más que un objeto religioso, se convierte en un amuleto de protección y acompañamiento espiritual que forma parte de las prácticas de devoción popular en México.

La santería se manifiesta en los objetos que se portan: collares, manillas, anillos y colores que identifican a cada deidad y su correspondencia con el catolicismo. “Aquí es Obatalá, que en la religión católica es la Virgen de las Mercedes. Este es Yemayá, la Virgen de Regla”, explica un vendedor mientras muestra los accesorios dentro del cuarto santero.

Orula, identificado por el verde y el café, aparece como uno de los santos coronados, asociado a la protección y al destino. “El que trae a Orula, la muerte lo respeta y no se lo lleva”, comenta. Las manillas distinguen a los hijos de cada santo: “Esta es de Obatalá, y está de Ochosi, el dueño de la cárcel, el que ayuda a abrir caminos”.

Por otro lado, enseña sus anillos y figuras como la Santa Muerte, asociada a la suerte. En este espacio, los objetos religiosos circulan también como parte de la moda cotidiana: piezas que se portan, se combinan y se integran a la identidad de quienes los usan.

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Fotografía tomada por Francisco Chávez (2026)

2. Ojo turco: entre fe y estilo. 

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3. La cruz en la vida cotidiana.

Fotografía tomada por Francisco Chávez (2026)

Fotografía tomada por Francisco Chávez (2026)

4.Santería: objetos que guían y protegen.  

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5. San Judas Tadeo: devoción en el cuerpo. 

Fotografía tomada por Francisco Chávez (2026)

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Fotografía tomada por Francisco Chávez (2026)

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6. Santa Muerte: fe en el cuerpo. 

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En el mercado, los collares y las figuras de la Santa Muerte aparecen como parte de la vida cotidiana, portados como amuletos de fe y protección. Durante la visita, el comerciante nos mostró un collar rojo y blanco, ajustado en un doble nudo. “Yo pedí permiso para traerlo así”, dice mientras acomoda la forma en que lo lleva. En la conversación, también muestra una pequeña figura de la Santa Muerte que carga consigo, objetos que acompañan sus creencias y su paso por este espacio.

 

En cada objeto que se porta cerca del cuerpo se revelan formas de creer, proteger y habitar lo cotidiano. Esta sección observa cómo la devoción se manifiesta en lo visible y lo íntimo, a través de accesorios que acompañan la vida diaria y construyen identidad en el presente.

Fotografía tomada por Francisco Chávez (2026)

Bibliografía: 

Delgado Baeza, C. I. (2025). Resignificación de los símbolos religiosos del arte sacro: una visión desde la moda y el fenómeno catholic mexican core: Resignification of religious symbols in sacred art: a view from fashion and the catholic mexican core phenomenon. Revista De Estudios Interdisciplinarios Del Arte, Diseño Y La Cultura, (15), 40–74. Recuperado a partir de https://masam.cuautitlan.unam.mx/seminarioarteydiseno/revista/index.php/reiadyc/article/view/382 

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