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Vlocke Negro en Ciudad de México. Nota: Fotografía de Aurea del Rosario, recuperada de El País (2026).
Por: Melanie Escalante Góngora
El brandalismo es una forma de protesta social que cuestiona la publicidad corporativa mediante la intervención de logotipos, prendas y vallas publicitarias. A través del humor y la ironía, resignifica los mensajes originales para cuestionar el poder de las marcas y su presencia en la vida cotidiana. No busca únicamente destruir la imagen publicitaria, sino intervenir y alterar su sentido para devolverla al espacio público como un mensaje crítico.
El término surge de la unión entre “marca” y “vandalismo”, y aunque puede parecer reciente, sus prácticas tienen antecedentes que se remontan a mediados del siglo XX. También conocido como subvertising, se entiende como una estrategia que utiliza los propios lenguajes de la publicidad para devolver una crítica al sistema que los produce, es decir, usa la estética de la marca para volverse contra ella.
Con el paso del tiempo, las prácticas asociadas al brandalismo han trascendido las calles para manifestarse también en los espacios digitales. Lo que antes se expresaba mediante intervenciones en bardas, anuncios o vallas publicitarias hoy circula en redes sociales, donde las marcas, las campañas y hasta las prendas de vestir pueden ser reapropiadas, cuestionadas y resignificadas por el público.
Esta capacidad de apropiarse de los lenguajes del consumo también ha encontrado un espacio dentro de la moda. Las camisetas, en particular, se han convertido en una forma de expresión que permite comunicar mensajes políticos y sociales, trasladando la protesta al cuerpo y al espacio público. Más allá de su función estética, la vestimenta puede convertirse en una herramienta de identidad, posicionamiento y visibilización de distintas problemáticas sociales.
Dentro de esta relación entre moda, identidad y activismo aparece el trabajo de Vlocke Negro, artista multidisciplinario y politólogo originario de Ciudad Nezahualcóyotl, Estado de México, quien convierte la camiseta de la selección mexicana de fútbol en un espacio de denuncia social, interviniendo símbolos de identidad nacional para cuestionar distintas problemáticas contemporáneas. Su práctica se construye desde la gráfica, el muralismo, el grabado, el collage y la intervención de objetos cotidianos, con una fuerte carga política. Sus obras investigan temas como el poder, la colonización, la gentrificación, el despojo y los movimientos sociales, trasladando estas tensiones al espacio público a través de imágenes que dialogan directamente con la calle.
De hecho, uno de sus trabajos más recientes es Mundial del Despojo, una crítica que se enfoca en el Mundial de Fútbol 2026 y en las situaciones sociales que acompañan la realización de este mega evento en México. Detrás de la emoción futbolística y de los discursos de celebración, Vlocke Negro señala realidades que suelen quedar fuera de los medios: la crisis de personas desaparecidas, el acaparamiento del agua por grandes corporaciones, la gentrificación, los desalojos y el encarecimiento de la vida en distintas zonas de la Ciudad de México.
Es desde esta mirada que el artista interviene camisetas de la selección mexicana de fútbol, transformando una de las prendas más representativas del deporte en un espacio de denuncia social. De esta manera, la camiseta deja de ser únicamente un símbolo de afición e identidad nacional para convertirse en un medio capaz de visibilizar distintas realidades sociales y cuestionar las narrativas que rodean al Mundial.
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Fotografía de Vlocke Negro, recuperada de ARTEINFORMADO (2026).
La camiseta como lenguaje
Asimismo, abordaremos como la ropa puede entenderse como un lenguaje social, ya que no solo cubre el cuerpo, sino que también comunica. De hecho, diversos autores han señalado que la vestimenta funciona como un sistema de signos en el que se transmite información sobre identidad, posición social y pensamiento. De modo que la camiseta puede leerse como una “página de escritura” donde se inscriben mensajes políticos y culturales (Estévez, 2021).
Mientras tanto, la indumentaria trasciende su función básica de cubrir el cuerpo para convertirse en un dispositivo de comunicación social. En este sentido, vestir implica una forma de expresión que puede ser tanto explícita como simbólica, ya sea mediante el uso o la ausencia de determinadas prendas, o a través de mensajes incorporados en la propia vestimenta (Estévez, 2021). Adquiriendo la capacidad de transmitir información sobre identidad, pensamiento y posición social, configurándose como un lenguaje cotidiano que articula significado y subjetividad.
Igualmente, el uso de camisetas reivindicativas no solo responde a una elección estética, ya que expresa una postura ideológica: por una parte, reafirma identidades y convicciones y, por otra, convierte el cuerpo en un espacio de posicionamiento y activismo cotidiano. A esto se suma un elemento clave en el contexto actual, el cual es la búsqueda de pertenencia a la moda y la construcción de una imagen socialmente reconocida, incluso es asociada a lo “cool” dentro de la cultura visual contemporánea.
Por lo tanto, la relación entre moda, consumo y discurso social abre interrogantes en torno a la coherencia, la eficacia y la honestidad de estas prácticas. Si bien la moda puede funcionar como un vehículo de visibilización y denuncia, también está atravesada por dinámicas de consumo que complejizan su dimensión crítica.
La camiseta como territorio político
Para Vlocke Negro, estas contradicciones no constituyen un problema externo, sino parte del mismo sistema que interviene. Su trabajo no busca resolverlas ni generar un beneficio económico, sino hacerlas visibles desde el espacio público. En sus publicaciones y acciones en torno al “Mundial del Despojo”, el fútbol se vincula con diversas problemáticas estructurales del México contemporáneo.
Entre estas problemáticas se visibilizan la existencia de más de 130 mil personas desaparecidas en el país, el acaparamiento del agua por parte de corporaciones como Coca-Cola, la gentrificación urbana y el desplazamiento de comunidades en ciudades como la Ciudad de México. Por ello, el fútbol aparece como una narrativa global que convive con realidades profundamente desiguales.
Una de sus intervenciones más significativas es el homenaje a las madres buscadoras a través de playeras de la selección mexicana, en el que señala cómo, mientras el país se prepara para un evento deportivo internacional, miles de familias continúan la búsqueda de sus desaparecidos. En otras piezas y murales ha realizado grafitis sobre la crisis del agua y la precarización de la vida urbana, los cuales se integran dentro del mismo relato visual (Nación, 2026).
Por otra parte, el artista se suma a la manifestación con un jersey de México intervenida con la imagen de mujeres indígenas encapuchadas; en el escudo incorpora las siglas “EZLN” (Ejército Zapatista de Liberación Nacional) y en la espalda la palabra “despojo” (cita).
También incluye un balón con el rostro de Donald Trump, concebido para que sea pateado como gesto simbólico contra el autoritarismo. En una entrevista publicada en El País, el artista señala que busca ridiculizar y cuestionar a las figuras de poder, ya que “parte de la protesta se da con la degradación de las figuras de poder”, menciona (Sanguino, 2026).

Desde esta perspectiva, la camiseta intervenida deja de ser un objeto deportivo para convertirse en una superficie política donde se inscriben tensiones sociales que suelen quedar fuera del discurso oficial.
Fotografía recuperada de la cuenta de Instagram de Vlocke Negro (@vlockenegro, 2026)
El cuerpo como protesta
Dicho lo anterior, en este tipo de prácticas, el cuerpo también forma parte del mensaje. No es solo el diseño de la camiseta lo que comunica, sino su circulación en distintos espacios: calles, marchas, redes sociales y acciones colectivas. La ropa se convierte así en un vehículo de comunicación social que articula identidad y posicionamiento político.
La camiseta funciona entonces como un lenguaje visual portátil. Puede ser moda, puede ser identidad, pero también puede ser protesta. En su uso cotidiano se condensa una tensión entre lo individual y lo colectivo, entre lo estético y lo político.
En un contexto en el que la imagen lo atraviesa todo, la publicidad, el deporte, las redes sociales y la política, ya que el brandalismo plantea un cuestionamiento dentro de ese sistema de representación. No se trata de rechazar los lenguajes del consumo, sino de intervenirlos desde dentro, allí donde siguen circulando.
Así, la camiseta de fútbol, convertida en mercancía global y símbolo de identidad colectiva, deja de ser un objeto neutro para convertirse en un soporte donde moda y protesta se encuentran en un mismo gesto.
Al final, el fútbol deja de ser solo espectáculo y queda la pregunta: ¿la camiseta es únicamente moda o también una forma de protesta?
Bibliografía:
De Gauna, P. R. (2024). Brandalism, el movimiento que cambia publicidad por arte, pone el ojo en los creativos. Marketing Directo. https://www.marketingdirecto.com/marketing-general/brandalism-movimiento-cambia-publicidad-arte-pone-ojo-los-creativos
Del Valle Rios, D. (2026). «El arte tiene que ser una falla en el sistema»: Vlocke Negro y las Jornadas Gráficas contra el Mundial del Despojo. ARTEINFORMADO. https://www.arteinformado.com/magazine/n/el-arte-tiene-que-ser-una-falla-en-el-sistema-vlocke-negro-y-las-jornadas-graficas-contra-el-mundial-del-despojo-7733
García-Estévez, N. (2021). Las camisetas reivindicativas y la¿ moda comprometida?: entre el activismo creativo, el slacktivismo millennial y el marketing publicitario. Noelia García-Estévez y María Turón-Padial (coords.), Exégesis sobre comunicación y derechos humanos, 29-54. https://idus.us.es/server/api/core/bitstreams/358bde56-5a36-4ee6-8e51-1374a117f401/content
Guerra Tacilla, José Miguel, & Yalán-Dongo, Eduardo. (2022). Brandalismo y protesta social: interacciones e identidades digitales en torno a la publicidad vandálica. Comunicación y medios, 31(45), 50-63. https://dx.doi.org/10.5354/0719-1529.2022.64834
Méndez, R. (2022). El brandalismo toma las calles del mundo digital, ¿sabes qué es?. Informa BTL. https://www.informabtl.com/que-es-el-brandalismo-digital/
Nación. (2026). “¿Dónde están?!“: así lucen las playeras mundialistas de protesta por personas desaparecidas. Nacion321. https://www.nacion321.com/ciudadanos/2026/05/22/donde-estan-asi-lucen-las-playeras-mundialistas-de-protesta-por-personas-desaparecidas/
Prensa. (2023). “Protesta, arte y publicidad, el Brandalismo como ‘gamechanger’ para las marcas y la sociedad” | Columna de opinión por Nicolás Silva, Periodista COPU. https://copu.media/protesta-arte-y-publicidad-el-brandalismo-como-gamechanger-para-las-marcas-y-la-sociedad-columna-de-opinion-por-nicolas-silva-periodista-%F0%9F%87%A8%F0%9F%87%B4/
Sanguino, J. (2026). Vlocke Negro: “La ciudad es un espacio en disputa difícil de ganar porque la policía siempre está vigilando”. El País México. https://elpais.com/mexico/2026-04-06/vlocke-negro-la-ciudad-es-un-espacio-en-disputa-dificil-de-ganar-porque-la-policia-siempre-esta-vigilando.html
Vlocke negro. (s. f.). https://vlokenegro.com/vloke-cv/
Citas:
Fotos stylist vloke negro:
Colaboración con Vloke Negro en el marco del mundial del despojo. Fotografía de Ana York, recuperada de Instagram (2026).
“No voy a ver el Mundial. No voy a consumir su circo. No voy a aplaudir a los dueños del despojo.”
York, A. (2026). Colaboración con @vlocke_negro en el marco del mundial del despojo. Instagram.https://www.instagram.com/p/DZOCkWmnBg-/?utm_source=ig_web_copy_link&igsh=MzRlODBiNWFlZA==




